domingo, 9 de diciembre de 2012

Planteate si quieres ser como el resto

Es común que en la sociedad actual tengamos cierta curiosidad y que la interconexión entre todos y con todo nos permite estar al día de numerosa información, unas veces útil y otras por mera diversión, aunque la red este plagada de intentos de estafa o para escatimar unos miseros céntimos por clickar a un banner. Pero el problema de Internet no es el exceso de información, ni siquiera es un problema.

El problema somos nosotros, que como seres curiosos y con necesidad de aprender buscamos en la red información a veces por el simple hecho de llenar nuestro vació intelectual o aprender algo nuevo aunque en la realidad la gente no usa la red para lo que esta destinada si no que ha sustituido la interacción social física por aquella que se realiza detrás de un monitor.

Esto nos permite pensar que unos nuevos sentimientos, sentidos y formas de comprender que han derivado en un mundo virtual y que las empresas intentando que nos introduzcamos mas en ello ha creado finalmente la interacción social definitiva, pantallas táctiles. Con dichas pantallas ahora tocamos algo, fotos, textos y todo lo que se nos de la posibilidad para realmente tener un vínculo prácticamente real con dicha interactuación.

Para mi el problema es sencillo, la gente crea una dependencia única a estos sistemas que no permite otro tipo de sociabilidad que la de utilizar las comúnmente conocidas redes sociales, evitando así un contacto físico que en antaño podía producirnos una satisfacción plena y que ahora necesitamos como consumidores virtuales mas cantidad.

Por otra parte las quejas sobre el ser anónimo en la red es inviable, pues en cualquier buscador que introduzcas tu nombre saldrá tus fotos, tu perfil de redes sociales e incluso a veces algunas cosas que no pueden ser de tu agrado, y en la actualidad se juega mucho con ello.

Planteate el reto de superarlo, de no centrarte en un teclado y de reconocer gestos como por ejemplo, una sonrisa. Intenta que sea real, intenta que tus amigos aun utilizando dichos mecanismos sociales se permitan el lujo de tener una conversación, salir a tomar unas copas y dejar en segundo plano el smartphone, pues una respuesta en la red puede esperar, a veces la amistad no tanto.

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