Es común que en la sociedad actual tengamos cierta curiosidad y que la interconexión entre todos y con todo nos permite estar al día de numerosa información, unas veces útil y otras por mera diversión, aunque la red este plagada de intentos de estafa o para escatimar unos miseros céntimos por clickar a un banner. Pero el problema de Internet no es el exceso de información, ni siquiera es un problema.
El problema somos nosotros, que como seres curiosos y con necesidad de aprender buscamos en la red información a veces por el simple hecho de llenar nuestro vació intelectual o aprender algo nuevo aunque en la realidad la gente no usa la red para lo que esta destinada si no que ha sustituido la interacción social física por aquella que se realiza detrás de un monitor.
Esto nos permite pensar que unos nuevos sentimientos, sentidos y formas de comprender que han derivado en un mundo virtual y que las empresas intentando que nos introduzcamos mas en ello ha creado finalmente la interacción social definitiva, pantallas táctiles. Con dichas pantallas ahora tocamos algo, fotos, textos y todo lo que se nos de la posibilidad para realmente tener un vínculo prácticamente real con dicha interactuación.
Para mi el problema es sencillo, la gente crea una dependencia única a estos sistemas que no permite otro tipo de sociabilidad que la de utilizar las comúnmente conocidas redes sociales, evitando así un contacto físico que en antaño podía producirnos una satisfacción plena y que ahora necesitamos como consumidores virtuales mas cantidad.
Por otra parte las quejas sobre el ser anónimo en la red es inviable, pues en cualquier buscador que introduzcas tu nombre saldrá tus fotos, tu perfil de redes sociales e incluso a veces algunas cosas que no pueden ser de tu agrado, y en la actualidad se juega mucho con ello.
Planteate el reto de superarlo, de no centrarte en un teclado y de reconocer gestos como por ejemplo, una sonrisa. Intenta que sea real, intenta que tus amigos aun utilizando dichos mecanismos sociales se permitan el lujo de tener una conversación, salir a tomar unas copas y dejar en segundo plano el smartphone, pues una respuesta en la red puede esperar, a veces la amistad no tanto.
domingo, 9 de diciembre de 2012
sábado, 8 de diciembre de 2012
¿Sonámbulismo a medias?
Antes que nada darle las gracias a Francisco por su relato que ha publicado en la entrada anterior. Espero ver más de ellos. Es realmente brillante para darle la apertura a este blog.
Al lío...
Anoche al fin pude dormirme, tras tres horas dando vueltas en la cama machacándome el cerebro conseguí conciliar el sueño ipsofacto, tanto, que ni lo recuerdo.
Como era lógico, levantarme esta mañana ha sido un martirio además de ser otra de esas mañanas en las que mi subconsciente se ríe de mí. ¿Por qué? Creo que soy medio-sonámbula, si es que se le puede llamar así. Muchas mañanas mi conciencia se queda a medio camino al despertar y mi inconsciencia se va a medias, dejándose olvidada su otra mitad. Entonces entro en un estado de doble personalidad ¿Cómo? Simplemente ocurre que empiezo a hablar en voz alta de cosas incoherentes o que no tienen ningún sentido en ese preciso momento. Entonces, el que tiene la "suerte" de verse obligado a despertarme, se encuentra inmerso en la más profunda confusión, ya que se supone que puedo estar hablando de dos cosas al mismo tiempo estando en dos sitios diferentes a la vez.
Eeeh, sí. Suena raro. Pero lo peor es que cuando me lo cuentan, no recuerdo nada, pero algunas ocasiones tiene relación con lo que he soñado esa noche. Además si me hablan o me preguntan algo tiendo a decir la verdad. Supongo que no salgo de la fase NREM o de la REM porqué no se bien como definirlo, es como si me quedara en trance.
Cuando hablamos de la fase REM estamos refiriéndonos al mundo onírico, el mundo de los sueños y nuestro subconsciente, del dios Morfeo que con sus alas inducía el sueño de los humanos para ayudarles a evadirse de las maquinaciones de los dioses.
Cuando soñamos atravesamos dos fases, la fase NO REM (también conocida por NREM) y la fase REM.
Cuando inducimos al sueño entramos en la fase NREM, básicamente nos relajamos y nuestro ritmo cardíaco baja entrando en un estado de sueño ligero. Finalmente caemos en un estado de sueño profundo ideal para empezar a soñar. Es en ese momento cuando empieza la fase REM, que nos abre el camino.
Se supone que durante la fase NREM hacemos una especie de movimientos oculares, pero ya me han dicho que no hago nada extraño, que hasta me muevo y abro los ojos. Se puede ser sonámbulo a medias?
Simple como siempre, pero complicada igualmente. Esa soy yo y todas las cosas que me componen, suceden y se apegan a mi como un imán de las complicaciones. Pero para hablar de estas cosas tiene que sentirse uno dispuesto en el momento. Primero, tan sólo me centraré en detalles...
Me gusta ponerlo rollo misterioso :P
El amigo de la noche
Chilla el cuervo en la noche
buscando que la oscuridad le responda y le cobije
deseando que todo se torne de ese color tan doloroso
como es la negrura del corazón del hombre,
pues escapa de la muerte a diario
considerado un enemigo a tomar en cuenta
sin el haber hecho nada,
solo restallar sus alas contra el viento
en la búsqueda de un alma que
comprenda su tristeza.
Etiquetas:
busqueda,
cuervo,
historia corta,
relato corto
Una noche oscura viene, una noche oscura se va
Noche sombría y en el corazón de la oscuridad me hallaba sumergido entre las sábanas de mi cama, solo en la casa y sin compañía alguna que causara alivio a mi encogido corazón.
Un sonido comenzó a martillear mis oídos. Primero en la lejanía y, tras un tiempo avanzando por el pasillo, un repiqueteo metálico que buen augurio no traía consigo.
Encogido de cuerpo y alma, me dispuse a mirar entre mis sabanas en dirección a la puerta, cerrada a cal y canto por mis queridos padres, que habían decidido salir al aire libre dejándome solo y con el corazón extenuado por la soledad, triste y buena compañera, ya que mis amigos, lejos de mi urbanización se encontraban.
El repiqueteo metálico se paro justo delante de la puerta, resonando y provocando en mi un aullido ahogado de dolor y sufrimiento, pues miedo al desconocimiento es el limite del ser humano entre cordura y locura separados por una triste cortina de tela.
Tras varios minutos sin saber, decidí levantarme y no quedarme con la angustia de saber y no querer, de poder y no tener, sin llegar a saber que es lo que me deparaba el futuro a través de esa puerta y deseando tener un artilugio que pudiera ver a través de las paredes. Aunque sabía que el destino solo era de mi responsabilidad.
Giré lentamente el pomo de la puerta y descubrí con facilidad que este se abría, empujado quizás del otro lado por una mano extraña que intentaba acceder, girando mas rápido para descubrir cuanto antes mi fatal verdad y acabar con mi triste sufrimiento, acompañado de soledad, que tanto me amargaba en aquella noche.
Más sorprendido que asustado, pude ver en la penumbra un rostro sombrío y distante, sin expresión ni emoción que abrió la boca para emitir un gemido que nubló mi vista dejando sordos mis oídos y haciéndome caer de rodillas al suelo. No pude defenderme, pues mis manos tapaban todos los agujeros de mi cara, o al menos lo intentaba.
Pude ver en la sombra como un ser delgado y de piel grisácea atravesaba el umbral de la puerta con unos ojos teñidos con la misma oscuridad que aquella noche. Cuando levantó la mano en gesto de querer cogerme con ansia, me retiré de rodillas y me coloqué de espaldas a la cama, arrastrándome a medida que el ser demoníaco avanzaba.
Grite y maldije a los cuatro vientos que esa criatura desapareciera, pero cuanto más gritaba mas sólida su figura se mostraba y sin mas se abalanzo hacia mi, sin ni siquiera gesticular o decir algo que pudiera entender antes de mi trágica muerte.
Cerré los ojos deseando que mi muerte fuera rápida, cuando escuché un cristal romperse y una brisa de viento correr mi cara, no sabía que ocurría, pues la pequeña luz que me acompañaba en mis ratos de lectura se había caído y roto en medio del caos. Sólo escuchaba como una respiración primero sonaba fuerte y ronca hasta que, poco a poco, dejaba de escucharse tornándose un ligero gemido. Finalmente, sólo silencio.
Solo vi aquella sombra una vez más, alargada, erguida, fuerte, dura y con una pose tan segura de sí misma mientras sujetaba aquella bestia agarrada con una sola mano. Sólo giró un momento, pero suficiente para que pudiera ver aquellos ojos siniestros que relucían en la oscuridad y el destello de sus dientes mostrándome dos largos colmillos. Asustándome aún más si quedaba, pensé que la pesadilla había terminado, pero tan sólo era una excusa para que comenzara.
Y sólo un pestañeo de ojos, una décima de segundo en la vida, hizo desaparecer aquella sombra de dónde vino. Entonces me volví, sumergido en la oscuridad de la noche, al escuchar las llaves de la puerta chocar contra la cerradura y mis padres entrar en casa. Corrí hacía ellos ya que, aunque me habían salvado la vida, me sentí sumergido en la oscuridad perdida de la mano de Dios y con la que a nadie le gustaría encontrarse. Esa noche se forjó en mí la ilusión de volver a ver aquello que, parecido a un humano, quizás del mismo Satan se tratara.
viernes, 7 de diciembre de 2012
Insomnio
Hay veces que mis pensamientos no me permiten conciliar el sueño como debería. Ni mi afición por la lectura me ayuda a dormir cansándome la vista, al contrario, me desvela más aún.
Muchos dicen "cierra los ojos y verás como te duermes", pero es fácil decirlo si vives tranquilo con las cosas de la vida. La mía, por suerte o por desgracia, es demasiado enrevesada, pero eso forma parte de otro capítulo.
Cuando cierro los ojos me sumerjo en mil pensamientos, que a su vez me provocan un sinfín de dudas, preocupaciones e ilusiones. En lugar de tranquilizarme, me causa inquietud terminando en insomnio.
Finalmente sé que me dormiré, pero cuando el Sol asome por la ventana será cuando llegue lo peor, la sensación de quemazón en los ojos a causa de las pocas horas de sueño. En ese momento me dan ganas de destruir el planeta.
Sí, necesito mi tiempo por las mañanas para ser persona y no arrancarte la cabeza si me gritas con la excusa de que se ha terminado mi preciada noche.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




